Si alguna vez te han dicho que tus problemas hormonales y tus problemas digestivos no tienen nada que ver entre sí, probablemente te mintieron. La ciencia lleva años demostrando que el intestino no solo digiere: decide qué hormonas se quedan en tu cuerpo y cuáles se eliminan.
En este episodio de Creadores Podcast conversamos con Marta Leon, especialista en salud hormonal femenina, sobre uno de los conceptos más desconocidos de la medicina actual: el estroboloma. Un grupo específico de bacterias intestinales encargadas de gestionar el reciclaje de estrógenos en el cuerpo.
La conversación va mucho más allá de lo hormonal. Hablamos de cómo interpretar tus heces, por qué te hinchas después de comer ciertos alimentos, qué significa realmente tener una “microbiota sana” y por qué el dolor de rodilla puede tener más relación con tu intestino de lo que imaginas.
¿Quién es Marta Leon?
Marta Leon es especialista en salud hormonal femenina y autora de cuatro libros, el más reciente centrado en la relación entre microbiota y hormonas. Su trabajo parte de la medicina del estilo de vida: alimentación, movimiento, ritmos circadianos y descanso como pilares para el equilibrio hormonal.
Su misión, según cuenta en el episodio, es dar a las mujeres herramientas sencillas y accesibles basadas en evidencia actual, en un campo donde, asegura, las mujeres siguen estando infradiagnosticadas e infrainvestigadas.
Además de sus libros, Marta tiene tres cursos propios sobre salud hormonal, salud capilar e intestino, y comparte contenido semanal en su canal de YouTube sobre temas como progesterona, creatina y colágeno desde una perspectiva de salud femenina.
¿Qué es el estroboloma y por qué importa?
El estroboloma es la parte de la microbiota intestinal encargada de tomar la decisión final sobre qué hormonas se reciclan y cuáles se eliminan del cuerpo, específicamente a nivel de estrógenos. Marta lo descubrió investigando para su primer libro sobre fertilidad, allá por 2013.
Este descubrimiento cambia la forma de entender la gestión hormonal: no depende solo de los ovarios, sino también de lo que pasa en el intestino. Si la alimentación afecta a la microbiota, y la microbiota gestiona las hormonas, entonces lo que comes tiene un impacto directo en tu equilibrio hormonal.
En consulta, Marta encuentra constantemente el mismo patrón: mujeres con problemas hormonales que también tienen problemas digestivos. El sistema médico tradicional separa estas áreas en especialidades distintas, pero en el cuerpo todo está conectado.
El problema: vivimos desconectados de las señales del cuerpo
Uno de los puntos centrales de la conversación es que la mayoría de las personas no prestan atención a las señales que da el cuerpo todos los días. Las heces, los gases, la hinchazón, el cansancio: todo es información.
Marta explica que el intestino tiene microbiota propia en cada rincón del cuerpo —boca, piel, vagina, intestino— y cada una cumple una función distinta. Cuando hay un desequilibrio, bacterias que deberían estar en una zona concreta “migran” y generan síntomas como hinchazón excesiva o gases que no se logran expulsar con facilidad.
También aborda cómo el nacimiento (cesárea vs. parto vaginal) y la lactancia marcan las primeras improntas de microbiota en un bebé, sin entrar a juzgar, simplemente describiendo el impacto que tiene cada contexto.
Cómo reparar tu microbiota paso a paso
Según Marta, reparar la microbiota no requiere soluciones complicadas. Estos son los pasos que recomienda:
- Observar qué alimentos te sientan mal. Identificar si hay algo concreto (lácteos, trigo, legumbres) que provoca hinchazón.
- Eliminar el azúcar por dos semanas. Esto incluye jugos de fruta sin fibra. El cuerpo puede “enfadarse” los primeros días, pero luego mejora.
- Incorporar alimentos ricos en omega 3. Pescado azul y pequeño, aguacate, aceite de oliva, semillas de lino y chía ayudan a cuidar la mucosa intestinal.
- Llevar una dieta variada. Cada familia de bacterias tiene preferencias alimentarias distintas; la variedad alimenta a todas por igual.
- Incluir alimentos fermentados a diario. Chucrut, kéfir, kombucha, miso, yogur natural (no los industrializados con azúcar añadido).
Prácticas clave
- Tomarte un yogur, kéfir o un poco de chucrut cada día, alternando entre opciones
- Evitar los alimentos fermentados pasteurizados y con conservantes industriales
- Usar hierbas como orégano, tomillo e hinojo para reequilibrar la microbiota rápido, especialmente en viajes
- Mantener 12 horas de descanso digestivo diario entre la última comida y la primera del día siguiente
- Caminar, bajar escaleras y nadar como los movimientos más efectivos para estimular la motilidad intestinal
- Evitar el ayuno intermitente prolongado durante la menstruación
Aplicación real
Marta comparte un ejemplo práctico: ante una lesión de rodilla, un médico le recomendó revisar primero el intestino antes de considerar tratamientos más invasivos. La explicación es que el dolor articular puede ser una señal de que el cuerpo no está resolviendo bien la inflamación, y esa resolución depende en gran parte de la salud intestinal.
También explica cómo una dieta antidepresiva se construye con alimentos ricos en omega 3 (pescado azul pequeño), huevo (rico en vitaminas del grupo B) y alimentación variada en colores, ya que estos nutrientes son materia prima para fabricar neurotransmisores directamente en el intestino.
Principales aprendizajes
- El estroboloma es el equipo de bacterias que decide el reciclaje de hormonas en el cuerpo
- El intestino funciona como una farmacia natural que fabrica neurotransmisores
- Las heces y los gases son información valiosa, no solo un tema de vergüenza
- Los deportistas suelen tener mejor microbiota porque van mejor al baño
- Los probióticos de farmacia no sustituyen una alimentación rica en fermentados
- El ayuno intermitente de 12 horas es saludable para prácticamente todo el mundo
- Los detox radicales sin cambios de estilo de vida no sirven de mucho