¿Por qué reaccionas de forma automática ante ciertas situaciones sin saber exactamente por qué? ¿Por qué algunos recuerdos dolorosos parecen desaparecer, solo para resurgir años después con la misma intensidad? Estas preguntas están en el centro de la conversación con Marly Kuenerz, psicóloga especializada en el estudio del inconsciente humano.
Marly lleva más de 20 años investigando cómo el inconsciente guarda información, cómo se comunica con nosotros a través del cuerpo y los símbolos, y cómo es posible trabajar esas memorias para dejar de repetir patrones automáticos. Fue pionera del proceso Hoffman en España y, a partir de esa experiencia, desarrolló su propio método terapéutico: “el juego de la atención”.
En este episodio, Marly explica con ejemplos concretos —una niña que casi se ahoga, una madre que transmite un trauma no resuelto a su hija, sueños que revelan lo que no queremos ver— cómo funciona realmente esta parte de la mente que rige buena parte de nuestras decisiones sin que lo notemos.
¿Quién es Marly Kuenerz?
Marly Kuenerz es psicóloga con más de dos décadas dedicadas al estudio del inconsciente. Fue pionera en traer el proceso Hoffman a España, un modelo terapéutico centrado en resolver patrones heredados de la infancia.
A partir de esa base, creó su propio método, “el juego de la atención”, que enseña en el máster del Instituto Marly Kuenerz. Su trabajo combina psicología clásica con psicología transpersonal, un enfoque que además de tratar el comportamiento humano se interesa por preguntas más amplias sobre la conciencia y la experiencia humana.
¿Qué es el inconsciente, según Marly Kuenerz?
El inconsciente, explica Marly, es difícil de definir porque no funciona con las reglas que usamos para entender el mundo físico. No tiene un tiempo cronológico ni una localización espacial: vive, según sus palabras, “en el infinito”.
Esto se nota claramente en los sueños, donde recuerdos de distintas épocas y personas se mezclan sin ningún orden lógico. A diferencia del consciente, que es analítico y ordena la información, el inconsciente es puramente reactivo: no analiza, simplemente responde cuando algo lo activa.
La conexión más directa con el inconsciente no está en la mente, sino en el cuerpo. La información inconsciente se manifiesta corporalmente, y por eso el cuerpo termina siendo el mejor indicador de lo que realmente estamos sintiendo, más allá de lo que pensamos conscientemente.
Por qué las pérdidas y traumas se graban con tanta fuerza
Según Marly, el inconsciente guarda todos los impactos emocionales intensos, tanto los dolorosos como los positivos, siempre que hayan tenido una connotación de supervivencia o de apoyo emocional. Todo lo relacionado con la muerte, pérdidas fuertes, violencia o accidentes queda registrado con especial intensidad, porque el cuerpo lo interpreta como información de supervivencia.
Un ejemplo que comparte es el de una mujer que de niña casi se ahogó en un río mientras gritaba pidiendo ayuda a su madre. Aunque fue rescatada sin consecuencias físicas, su inconsciente asoció “abrir la boca para hablar” con un peligro de vida. De adulta, hablar le costaba un esfuerzo enorme, sin que ella supiera conscientemente por qué.
Marly también aclara que reprimir un trauma no lo elimina: consume energía de forma constante, como sostener una pelota bajo el agua. Tarde o temprano, esa energía contenida sale a la superficie, muchas veces disparada por un estímulo aparentemente pequeño: un tono de voz, un olor, una imagen.
Cómo leer las señales de tu inconsciente
Marly propone varias formas prácticas de acceder a esta información:
- Observar el cuerpo: si una decisión es buena para ti, el cuerpo se siente ligero y ágil; si es mala, se siente pesado.
- Analizar los sueños por partes: dividir el sueño en capítulos, identificar los símbolos y conectar cada uno con tu propia historia emocional, no solo con significados universales.
- Preguntarle directamente al inconsciente: formular una pregunta concreta antes de dormir o en un estado relajado suele traer respuestas claras al día siguiente.
- Detectar patrones repetidos: reacciones automáticas ante situaciones similares —como gritar aunque hayas jurado no hacerlo— señalan un modelo absorbido de la infancia.
Prácticas clave de su método: el juego de la atención
El método de Marly parte de una premisa simple: la atención es lo que construye tu conciencia. Aquello en lo que no pones atención, aunque exista, no forma parte de tu mundo.
Entre las herramientas que enseña en su máster está el uso de vibración sonora, principalmente con cuencos tibetanos, para trabajar la memoria almacenada en el cuerpo. El proceso consiste en localizar el patrón emocional, identificar dónde está guardado en el cuerpo, transformarlo en un símbolo y dejar que el sonido haga el trabajo de transformación.
Marly aclara que esta técnica no cambia el hecho que ocurrió, sino la carga emocional asociada a él. El objetivo no es borrar la historia, sino que deje de tener poder sobre el presente.
Aplicación real: familia, creencias y vida cotidiana
Uno de los hallazgos más impactantes que comparte Marly es cómo los traumas no resueltos pueden transmitirse entre padres e hijos. Cuenta el caso de una joven con todos los síntomas de haber sido abusada sexualmente, sin ningún evento que lo justificara en su propia vida, hasta que se descubrió que quien había vivido esa experiencia era su madre.
También habla de las dos creencias que, según su experiencia clínica, subyacen a la mayoría de los conflictos humanos: “no soy capaz” y “no soy digno de amor”. Estas creencias suelen reforzarse por eventos específicos y, según Marly, se ven agravadas por una mentalidad occidental centrada en la carencia, en lo que falta en lugar de lo que se tiene.
Principales aprendizajes
- El inconsciente no tiene tiempo ni espacio; se comunica exclusivamente a través del cuerpo y los símbolos
- Los traumas relacionados con supervivencia (muerte, violencia, accidentes) se graban con más fuerza que otros
- Reprimir una emoción no la elimina, solo consume energía hasta que encuentra una salida
- El cuerpo pesado o ligero es un termómetro confiable para tomar decisiones
- Los sueños siempre están conectados con lo que ocupa tu mente en el presente
- Los traumas no resueltos de los padres pueden manifestarse en los hijos sin que exista un evento propio
- Las dos creencias limitantes más comunes son “no soy capaz” y “no soy digno de amor”
- La atención que le das a algo es lo que determina qué parte de tu mundo se vuelve consciente