Vivimos en una época de mucha incertidumbre. La inteligencia artificial amenaza empleos, el cambio climático genera ansiedad y muchas personas sienten que las respuestas ya no vienen de afuera. Por eso el estoicismo, una filosofía de más de dos mil años, ha vuelto a ganar terreno.
En este episodio de Creadores Podcast, Marcelo Zegarra conversa con Pepe El Estoico, divulgador de esta filosofía desde 2019. Pepe no habla desde la teoría abstracta: cuenta cómo el estoicismo lo ayudó a reconstruirse cuando no tenía trabajo, había subido de peso y acababa de vivir una infidelidad.
La charla va mucho más allá de las frases motivacionales. Aborda temas incómodos como la infidelidad, el miedo a la muerte de un hijo o cuándo el dinero deja de ser suficiente. Es una conversación pensada para quienes buscan aplicar filosofía a problemas reales.
¿Quién es Pepe El Estoico?
Pepe es el creador del proyecto “El Estoico”, que arrancó en 2020 como un canal de divulgación filosófica. Es autor de varios libros, entre ellos “Manual para la serenidad”, y conduce su propio podcast donde ha entrevistado a figuras como Ramiro Calle.
También colabora con Nirakara, una organización donde imparte cursos de estoicismo y mindfulness. Vive en Madrid, es padre de dos hijos y asegura que su forma de entender el estoicismo ha cambiado con los años: de una práctica “marcial” y disciplinada a un enfoque más centrado en la serenidad cotidiana.
¿Qué es el estoicismo?
El estoicismo es, según Pepe, “la filosofía para aprender a vivir bien”. Su principio fundamental es la dicotomía del control: diferenciar lo que depende de ti de lo que no.
Lo que depende de ti son tus pensamientos, juicios, deseos e impulsos a la acción. Todo lo demás —lo que hacen otros, los resultados externos, el clima, el algoritmo de una plataforma— se escapa a tu control. La propuesta estoica es actuar con virtud en lo primero y aceptar con dignidad lo segundo.
Esta base filosófica no es solo teórica: dos corrientes de la psicología moderna, la terapia cognitivo-conductual y la racional-emotivo-conductual, tienen sus raíces directas en las enseñanzas de Epicteto y Marco Aurelio.
El mito del estoico frío
Uno de los malentendidos más comunes es pensar que ser estoico significa no sentir, evitar el apego o volverse indiferente ante el amor. Pepe es claro en desmontar esta idea: “el estoico no evita, el estoico confronta”.
La diferencia está en cómo te relacionas con la emoción. Sentir miedo, ira o tristeza es inevitable porque somos seres con sistema nervioso. Lo que propone el estoicismo no es reprimir esas emociones, sino sentirlas plenamente sin dejarse arrastrar por ellas.
Séneca recomendaba observar las señales físicas de la ira antes de actuar: los puños que se aprietan, la voz que se eleva. Meter un espacio entre el impulso y la acción es, según Pepe, la clave para no dejarse secuestrar por la emoción.
Cómo aplicar el estoicismo al amor
El amor romántico genera mucho sufrimiento porque solemos ligar nuestra identidad a los resultados: si conquisto a alguien, si la relación funciona, si no me es infiel. Los estoicos proponen otra cosa: centrarte en el tipo de persona que quieres ser, sin importar el resultado.
Sobre la seducción: no debes ligar tu valía a conseguir o no a alguien. Perseguir un objetivo sin perder tus valores es preferible a “arrastrarte” para conseguirlo.
Sobre la pareja: toda relación es, según los estoicos, un préstamo de la fortuna. Puede terminar por separación o por muerte, pero eso no le resta valor mientras dura.
Sobre la infidelidad: Pepe recupera la historia de Epicteto y su lámpara robada. El ladrón se convierte en ladrón para toda su vida; quien es infiel carga con esa acción, no la víctima. El foco debe estar en cómo tú actúas, no en lo que hacen los demás.
Sobre las rupturas: son una forma de muerte simbólica. Una parte de tu identidad y tus proyectos futuros desaparece. La clave es sentir el dolor, no evitarlo, pero sin convertirlo en tu lugar de residencia permanente.
Prácticas clave
- Escribir un diario para desarrollar el “yo observador” y ganar claridad mental
- Preguntarte “¿qué me molesta hoy?” y bajar con los cinco por qués hasta encontrar la raíz
- Practicar el control del impulso con ejercicios pequeños: caminar más despacio, comer con conteo consciente, respirar a un ritmo fijo
- Visualizar tu propio funeral o el memento mori como recordatorio de mortalidad
- Hacer el ejercicio de la “última cena”: vivir cada interacción como si fuera la última
Aplicación real
En el dinero: los estoicos clasificaban las cosas externas en indiferentes preferidos (como el dinero, la salud o el amor) e indiferentes no preferidos. El dinero ayuda a vivir mejor, pero no sustituye a la virtud. Alguien puede hacerse rico siendo deshonesto o generando valor real; lo que importa es la intención y la acción, no el monto.
En la crianza: Pepe y su esposa aplican disciplina positiva, un modelo que combina libertad con límites claros. Ahorran para que sus hijos, en el futuro, puedan decidir qué camino tomar sin la obligación social de ir a la universidad “porque sí”.
En el duelo: tras perder a su tía por cáncer, Pepe encontró en un curso de mindfulness una vía para sostener el dolor sin evitarlo. Recomienda vivir el duelo con plenitud, pero recordando que la vida de quienes quedan debe continuar.
En el miedo a la muerte: propone reconsiderar de dónde viene ese miedo (cultura, religión, educación) y practicar el memento mori regularmente, sin obsesión, como recordatorio para vivir con más presencia.
Principales aprendizajes
- La dicotomía del control es la base de toda decisión estoica: enfócate en lo que depende de ti
- Ligar tu identidad a resultados externos (pareja, dinero, aprobación) te hace frágil
- El sufrimiento es inherente a la vida; en él se desarrollan virtudes como el coraje y la paciencia
- El dinero soluciona problemas prácticos pero no genera felicidad por sí solo
- La adaptación hedónica explica por qué “nunca es suficiente” si no cambias el enfoque
- Todo objetivo tiene un costo oculto en tiempo, comodidad o principios
- Pensar en la muerte con regularidad mejora la calidad de las decisiones diarias
- Escribir es una herramienta poderosa para conocerte y sostener tus emociones